Bali y las Islas Gili

Nuestro último destino y allí donde pasamos las navidades y noche vieja fueron estas cuatro islas que, sin duda, se tienen que conocer.

Bali fue bastante decepcionante, la verdad, puesto que teníamos unas expectativas MUY altas y la verdad es que no me pareció para tanto. Claro que seguramente escogimos mal los lugares.

Por otro lado, las Islas Gili fueron espectaculares, ¡abajo os cuento más!

*Los precios son de finales del año 2016, así que puede que hayan cambiado*


Cómo llegar a Bali

Bali dispone de un aeropuerto internacional, así que se puede llegar en avión desde muchos puntos.

En el caso de que lleguéis desde la Isla de Java, como nosotras, puedes encontrar aeropuertos en Jakarta y en Surabaya hasta Dempasar, en Bali.

Nosotras veníamos desde Banyuwangi, así que cogimos un ferry desde el Puerto de Ketapang, de donde sale el ferry hasta el puerto de Gilimanuk, en Bali. Y desde allí ya podéis ir hasta Ubud, Kuta, o donde queráis ir. El ferry nos costó 6mil rup, aunque creo que ahora ha subido el precio, como todos los demás, supongo.

El ferry sale cada 30 minutos, tarda media hora y está bastante bien. Yo me pude reír mucho con el vídeo que nos pusieron. Era un concierto en directo de música balinesa con bailes. Muy curioso.

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Sentada en el salpicadero del bus

Al llegar al puerto, conocimos a una pareja de chinos muy simpáticos y nos montamos en un bus.

Al principio todo bien, todo correcto, no era incómodo y había espacio para las maletas y para estirar las piernas. Cosa muy positiva puesto que el trayecto tenia que durar unas 5h. Nadie podía prever lo que estaba por venir.

A medida que nos íbamos parando en los pueblos de camino, se iba subiendo más y más gente, cosa que hizo que terminara sentada en el salpicadero del coche con mis maletas encima de las rodillas y debajo de los pies.

Para que hagáis una idea, era un bus de 30 personas y allí por lo menos había 50. Parecíamos sardinillas. ¡Y eso duró casi cinco horas!


Qué hacer en Bali

Ubud

Al llegar a Bali fuimos directamente a Ubud, que nos habían dicho que era un sitio espectacular. Y sí, es bonito y muy interesante si eres amante del yoga y del espiritualismo, puesto que todo, o casi todo, está enfocado a eso. 

Lo encontré un pueblo cuco y turístico, pero con un punto demasiado postureta. Aunque visitamos unos arrozales bastante chulos y nuestro hotel era una pasada. ¡Tenía forma de templo hindú! Parecía que te estabas alojando en el Prambanan Temple, y encima te traían el desayuno a la terracita de la habitación.

También hay un mercado donde podéis encontrar de todo, aunque como está muy enfocado al turismo, los precios estaban un poco infladetes.

Kuta y sur de Bali

Por otro lado, lo del surf en Bali es lo típico, aunque creo que hay lugares mejores, sobretodo para empezar. Puesto que las olas eran demasiado grandes como para empezar de cero.

A parte la playa de Kuta fue la peor a la que fuimos en todo el viaje. Está llena de basura que llega de otras islas, hace muchísimo viento, y el tiempo tampoco fue una locura.

Vamos, que Kuta os lo podéis ahorrar, desde mi humilde opinión, y más si venís de zona de playa. Porque a mí Kuta me recordó a Magalluf, cambiando a los ingleses por australianos.

Aunque el día de Navidad, quisimos is a recorrer la isla y contratamos un tour con un coche privado, a lo reinonas, pero nos los merecíamos y fue bastante barato. No recuerdo el precio pero sí al hombre que nos lo vendió. Se llamaba Kasman y su empresa era la “Bali Full Moon” en la Jl. Legian, delante del hotel Akman.

El tour fue perfecto. Nos vino a buscar un coche al hotel y nos fuimos hacia el sur de la isla. Cosa que os recomiendo hacer. ¡Ah! tengo entendido que el norte de la isla también tiene lugares muy bonitos.

Nuestro primer destino fue la playa de Nusa Dua, bastante guapa pero nada espectacular, pero ya os digo que siendo de las Islas Baleares, pocas playas me impresionan… Más tarde fuimos a Dreamland Beach, una playa que más que bonita es divertida por sus pedazo de olas que te engullen y de hacen rodar como si dentro de una centrifugadora estuvieras. Cosa que a mí me gusta mucho, pero sé que a muchos otros les parece agobiante.

El Templo Uluwatu fue nuestra última parada antes de volver a Kuta. Este templo lo recomiendo 100%, es muy bonito, podéis ver un maravilloso atardecer, un espectáculo de danzas balinesas y, a parte, está lleno de monos. Aunque no los molestes que pueden atacar. La entrada nos costó 30mil rupias.

Siento no tener fotos de estas dos playas, pero me olvidé las cámaras en el hotel…


Islas Gili

Las Gili son un conjunto de tres islas; Gili Air, Gili Meno y Gili Trawangan, o Gili T. Son unas islas bastante pequeñas, ¡entre las tres no llegan ni a los 15 km de superficie!

Para llegar, cogimos una van que nos vino a buscar al hotel y nos llevó hasta un puerto. Allí cogimos un ferry hasta Gili Air y allí mismo había mil personas ofreciéndonos alojamiento. Nosotras nos quedamos en unos bungalows llamados Matahari Bungalow 3 y estuvo genial. Tenía una piscina, un restaurante en frente del mar en el que hacían conciertos por la noche con espectáculo de fuego.

Personalmente, me quedo con Gili Meno, puesto que Gili Air es una islita demasiado pequeña y tranquila, perfecta para una pareja de recién casados. No hay nada más que hacer que sentarse en una hamaca y relajarte.

Y por otra parte, Gili Trawangan está demasiado saturada de turismo de fiesta y borrachera. Se nos ocurrió ir a pasar la nochevieja allí y la verdad es que no nos fue tan bien como nos lo habíamos imaginado. Pues la media de edad eran los 18 años, australianos borrachos y una fiesta pumchimpum de discoteca que no me va mucho.

A parte, allí tienen la costumbre de tirar petardos y unos fuegos artificiales pequeños que los tiras y te vuelven a toda velocidad hasta que explotan a unos pocos metros de ti. Y teniendo en cuenta el miedo que me dan el fuego y los petardos, podéis imaginar que fue toda una agradable velada.

Así que sin ninguna duda, Gili Meno se lleva el primer premio. Mantiene el equilibrio perfecto entre el relax y la fiesta. Puesto que las playas también son de las mejores y hay un tour de snorkel que no está nada mal y nos costó 300mil rup. Vimos tortugas marinas y todo tipo de peces. 

Y el mismo chico que nos vendió el tour, es el que canta cada noche en el restaurante de la playa principal. Se llama Arghi y es muy majo. Pasamos una noche muy divertida con él y todos sus amigos, cantando en el bar y bebiendo un licor de arroz que habían preparado ellos.

Y aquí se termina mi paso por indonesia, aunque llevaré siempre a los indonesios que conocí y tanto me dieron, en mi corazón y mi recuerdo. Suena muy ñoño pero es cierto. Conocí a gente que me hizo cambiar algunas perspectivas de mi vida y a otras que simplemente recordaré por lo que me hicieron reír con sus historias.

Ruta de un mes por Indonesia

Impresiones de uno de los países más amables y generosos del mundo

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Indonesia, el país en el que nos reencontramos con maravillosas sonrisas y una amabilidad, humildad, generosidad y hospitalidad merecedora de reconocimiento. Sobretodo después de nuestro paso por las grandes ciudades de Malasia y Singapur, donde todo era estrés, rapidez, edificios altos y carencia de saludos y sonrisas.

Definitivamente Indonesia nos enseñó y dio mucho más de lo que imaginábamos. Y, al ser uno de los países más pausados y relajados del mundo, donde tardan 35 minutos en preparar un café y una hora y cuarto en cocinar una tortilla francesa, aprendimos a ser muy pacientes, cosa que nos falta a muchos de los que venimos de occidente.

Los indonesios nos enseñaron lo que era la generosidad y que se necesita muy poco para ser feliz. Era el pueblo más majo y con el corazón más bonito y puro que nos habíamos encontrado hasta el momento. Respetuosos como nadie, muy amigables y sobretodo, generosos a más no poder.

Para que os hagáis una idea del nivel de generosidad del que os hablo, nos quedamos a dormir a casa de gente que no tenía más que un colchón (roñoso) en el suelo y un ventilador y nos cedían el espacio entero para nosotras, yéndose ellos a dormir a otro lado, sólo para nuestro confort. Os imagináis? Esto nos pasó tanto en Indonesia como en Filipinas y en Taiwan.

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Es un país perfecto para mezclarte con los locales, aprender de ellos, hablar durante horas, hacer tanto couch surfing como puedas, bucear, nadar en aguas cristalinas, hacer trekking por montaña, visitar templos, volcanes, montes, preciosos atardeceres y, con suerte, también amaneceres… Y muchísimo más.

Es, sin duda, un país de contrastes, donde puedes encontrar mucha naturaleza, paisajes de playa y montaña impresionantes, todo tipo de animales pastando por la calle, y por otra parte están las ciudades que aglomeran todo el trafico con el que te puedes pasar 3h para hacer un recorrido que, a pié, tardas 15 minutos. Aun no entiendo el porqué de ir sobre ruedas, si tardas muchísimo más.

Otra cosa que no puedo dejar pasar es el hecho de sentirte como una rockstar por la cantidad de fotos y entrevistas (sí, entrevistas) que te piden por la calle. A veces se te ponen al lado directamente como quien no quiere la cosa y se toman un selfi contigo a grito de “miss photo photo”.

foto clara y paz

Tengo que decir que al principio es divertido, pero cuando llevas un mes allí y no pasa ni un día en el que no te pidan unas cuantas fotos… También ayudaba el color del pelo de mi amiga, rojo fuego, cosa que parecía que en Asia no habían visto nunca y todo el mundo se lo quería tocar y lo comparaban con frutas tropicales.

Y, a parte del problema del tráfico, los plásticos también son un gran problema en esta sociedad. Bali es un claro ejemplo de lo que hablo, tristemente.

Como resumen gastronómico; Creps, arroz, noodles y pollo, como ingredientes principales, y a destacar el exceso de azúcar en todo tipo de comida. La sal parece que aun está por descubrir. Los platos que más me gustaron fueron el Mie Goreng y Nasi Goreng (fideos y arroz frito con verduras), el Roti Cane Keju (queso) y Roti Cane Susu ( leche), que era una especie de ensaimada/crep, con lo que le quisieras poner por encima. DELICIOUS!

El Gado-Gado es otro típico plato indonesio, aunque yo lo probé dos veces y me espantó su sabor, pero oye, para algunos es todo un manjar.

¡Ah! En Indonesia a los restaurantes más económicos y caseros se les llama “Warung”


Información Básica

Visado

El visado para Indonesia es “on arrival” y te dan una estancia de 30 días, prorrogables a 60, pagando 35usd. Aunque si ya sabéis que vais a quedaros 60 días, lo más fácil es que lo saquéis por adelantado.

Es importante que el pasaporte tenga una vigencia de más de 6 meses y, en algunos casos, os pedirán el billete de salida del país.

A parte, deciros que no en todos los aeropuertos y puertos está la opción de la visa gratuita. Aquí podréis encontrar una lista con los aeropuertos y puertos donde la entrada es gratis

Vacunas

Para Indonesia, como en otros países de Asia, la única vacuna obligatoria es la de la Fiebre Amarilla en el caso de que provengas de un país donde sea endémica, como en América del sur.

Las otras, opcionales pero que recomiendo siempre poner son:

  • Hepatitis A y B
  • Tétanos y Rabia
  • Encefalitis Japonesa

En Indonesia, de momento, no hay riesgo de Malaria, aunque los mosquitos te comen igual y pica mucho, así que a untarse bien de repelentes naturales o con químicos. Pero ojo, cuidado que a algunos nos quema la piel.

Moneda y precios

rupiah indonesia

Rupiah

La moneda oficial es la Rupiah Indonesia. Tengo que decir que no había visto nunca unos billetes tan enormes. Y, a parte de eso, ¡¡¡en indonesia eres millonario!!!! En realidad es una tontería y al final es un coñazo, puesto que tienes que llevar mucho dinero encima, que realmente no es tanto, pero abultar abulta.

Para que os hagáis una idea, un euro son alrededor de casi 17mil Rupias. Aquí podréis ver la conversión actual.

Una cama te cuesta al rededor de 1 millón de rupias, por un plato de comida puedes pagar entre 25 mil y 50 mil rupias, y por una cerveza, unas 30 mil. Eso con tantos ceros asusta, pero al final te acostumbras, y realmente es todo muy barato.


Nuestra ruta se divide en

Java Central, donde nos paseamos por Yogyakarta y visitamos los templos Prambanan y Borobudur. ¡Haz Click aquí para saber más!

El este de Java, donde estuve por primera vez en volcanes, asomándome en el cráter del Bromo y ahogándome con el sulfuro del Kawah Ijen, y visitando otros lugares preciosos rodeada de naturaleza. ¡Más info aquí!

Bali e Islas Gili, donde me puse más morena en una semana que en un verano en Mallorca, y donde pasamos las navidades y la noche vieja relajadas en la playa. ¡Te cuento más en esta entrada!