Putrajaya y su preciosa mezquita

Esta ciudad no estaba en nuestros planes, pero en vista de que Kuala Lumpur no nos estaba gustando tanto como pensábamos que lo haría, buscamos alguna alternativa lejos del caos.

Una mujer local nos habló de la mezquita de Putrajaya, nos dijo que era una preciosidad y que valía mucho la pena ir a verla. Y la verdad es que es de lo mejor que pudimos hacer en KL.

putramosque

Para llegar a la ciudad de Putrajaya se tiene que coger el tren KLIA Express desde la estación de KL Sentral, para eso tenéis que llegar desde donde os encontréis, en nuestro caso estábamos e China Town, así que cogimos el primer tren desde allí.

Una vez en KL Sentral tenéis que buscar la KL Transit Gate, y os subís al tren que va dirección aeropuerto. Os tenéis que bajar en la estación Bandar Tasik Selatan y allí coger otro bus hasta Putrajaya/Cyberjaya.

Y voilá, ya estáis en la ciudad de Putrajaya, una ciudad súper moderna, verde, vacía, amplia y calurosa, muy calurosa.

Una vez allí podéis (y os recomiendo) subir a un bus de línea para llegar hasta la mezquita, porque sino vais a morir achicharrados.

Hay un bus que os deja en la misma puerta y allí entráis, si no es hora de rezo, como nos pasó a nosotras, que tuvimos que ir a hacer tiempo por fuera. Aunque no fue mucho así que entramos al rato.

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Angulos imposibles

Fue bastante gracioso porque nos hicieron poner una túnica con la que parecíamos Vulturis, y eso era una regla para todo el mundo, no sólo en el caso de no levar ropa adecuada, puesto que entraban muchas mujeres musulmanas ya tapadas y se lo hacían poner igual. 

La mezquita la encontré preciosa tanto por dentro como por fuera, era un espectáculo ver ese monumento. Había una escuela de niños y adolescentes haciendo talleres y estudiando el Corán, y justo al lado hay como una biblioteca enorme y preciosa.

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Putramosque

Dentro de la mezquita conocimos a un guía que nos explicó pieza por pieza desde dónde provenía la mezquita. Fue muy interesante todo lo que nos contó. Y a parte de eso, eramos las únicas turistas blancas del lugar, y todo el mundo quería hacerse fotos con nosotras. Pero eso no es nada comparado con el acoso que llegas a vivir en Indonesia… Aunque al principio tengo que decir que es gracioso y todo.

Como anécdota os contaré que mi amiga y yo nos perdimos en el primer tren. Había muchísima gente y no sabíamos seguro si era el tren que tocaba o no, y al final una se quedó fuera y la otra dentro del vagón.

Pero lo peor fue que pensamos diferente a la hora de resolver el problema y hacer posible el reencuentro, puesto que no llevábamos móvil.

Clara, que se quedó dentro, pensó que yo cogería el siguiente tren y ya nos veríamos al final, pero yo pensé que me esperaría en la siguiente parada, así que me subí al siguiente tren y me bajé en la parada contigua, pero ni rastro. Lo que me dio por pensar que a lo mejor había vuelto al punto inicial, así que volví a la primera parada, pero tampoco apareció. Yo no podía estar más nerviosa y opté por ir hasta la última parada y probar suerte. Y gracias al universo ahí estaba, rodeada de malayos, con su pelo rojo fuego y su piel blanca, así sin destacar ni un poquito entre la multitud.

Creo que cuando la vi se me pasaron todos los males, ¡Qué melodramática soy cuando me lo propongo!

Kuala Lumpur express

Capital de Malasia y ciudad de contrastes, Kuala Lumpur, o KL, como lo llaman sus habitantes, es una de las ciudades más imponentes del Sudeste Asiático por sus grandes avenidas y altos rascacielos.

No tiene un centro muy grande, y puedes ir por todo caminando. Aunque si quieres moverte por los alrededores, como visitar las Batu Caves, puedes hacerlo en bus, monorraíl o metro (LRT). Las principales estaciones de bus son la terminal Bersepadu Selatan y la Puduraya, conctadas por un shuttle bus por unos pocos Ringgits.


Qué hacer en KL

petronas Paz Mercadal

Petronas

Explora “Little India” y “Little Myanmar”, practica tus dotes del regateo en la Petaling Street, la calle de las falsificaciones en China Town, visita el templo Sri Mahamariammam, pasea por la Plaza Merdeka, piérdete por el Central Market y su Food Court, cena bajo las Torres Petronas y obsérvalas desde el ático del centro comercial de enfrente, y visita las Batu Caves.

Para llegar a las Batu caves, cogimos el bus número 173, que fue todo un misterio averiguar por dónde pasaba, ya que nadie nos lo sabia decir pero nos mandaban igual de un lugar para otro.

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Batu Caves

Al final lo encontramos y nos subimos. Llegamos y, la verdad, nos quedamos bastante decepcionadas. Puesto que el buda de la entrada estaba en obras, había muchísima gente y las cuevas no nos sorprendieron tanto como nos habíamos imaginado.

Pero nos tropezamos con una boda hindú que se celebraba allí mismo y nos invitaron a sentarnos a comer con ellos. ¡La comida estaba deliciosa y hasta nos dieron regalos de invitados! Al principio no sabíamos dónde meternos, pero al final les seguimos y comimos algo junto a otras dos turistas a las que también habían invitado a la fiesta.


Cómo llegar

En Kuala Lumpur hay dos aeropuertos, el KLIA y el KLIA2. En este último están las aerolídeas low cost. Así que puedes llegar por aire desde cualquier lugar del mundo. De ahí se coge un tren hasta KL Sentral y ya directo al centro de la ciudad.

Nosotras tomamos un bus de dos horas desde Tanah Rata hasta KL Sentral y luego un bus de línea a China Town.


Dónde dormir y comer

La zona en la que encontraréis más alojamientos baratos es sin duda China Town. Nosotras nos quedamos en un hostal de Petaling Street, pero no recuerdo el nombre. Era una habitación con una litera y una cama individual.

Habitación que compartíamos con una chica que nos contó todas las penurias que había pasado los últimos días y que, al volver al hostal de comer, nos enteramos de que era ella la que iba robando a otros mochileros cuando llegó un chico con una denuncia hacia ella. Un percal, allí aprendimos a no fiarnos mucho de otros viajeros, a simple vista.

Y en cuanto a la comida, hay montones de restaurantes buenos y baratos. Basta con que te vayas a la zona donde más de apetezca comer, chino, indio, malayo… Y voilá.

Tanah Rata y las Cameron Highlands

Tanah Rata, ese precioso lugar lleno de plantaciones de té, mucho frío y manzanas con forma de berenjena y fresas que huelen de maravilla pero carecen de sabor.

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Un pueblecillo a unas 5h en bus desde Penang y a 2h en bus desde Kuala Lumpur. Dos de los peores viajes en bus del viaje, sin duda. Más que nada porque en Georgetown comimos en un restaurante en “little india” que me sentó genial y me provocó una fuerte gastrointeritis. Y de vuelta, los que padecían el mal de las curvas eran los otros pasajeros, y no sé si vosotros lo habéis notado, pero los asiáticos tienen una manera de vomitar bastante escandalosa.

Nuestro primer contacto con el pueblo no fue el mejor, puesto que lo primero con lo que nos encontramos fue a un hombre árabe pegando y gritando a su mujer delante de sus tres hijos, que miraban la escena fijamente.

Para nosotras eso fue un gran choque cultural. Había muchísima gente mirándolos sin hacer nada. Allí entendimos que nosotras tampoco podríamos actuar, puesto que al no estar en nuestro país, no conocer las “normas”, y al ser dos chicas de veintipocos, cansadas después de 5h de bus y con un dolor de estómago terrible, no era la mejor opción.

Aunque lo peor fue ver como algunos de los hombres que pasaban se reían y comentaban mientras los señalaban. Eso me sentó bastante mal, me puse a llorar y un hombre hindú se puso a reír al verme. Muy agradable todo.


Qué hacer en Tanah Rata

Tanah Rata es un pueblo pequeño y frío en el que la principal atracción turísticas son las Cameron Highlands. Enormes colinas con las plantaciones de té más grandes y verdes en las que he estado. Aunque también hay una jungla en la que perderse, aunque nosotras no lo llegamos a hacer.

 


Cómo llegar a las plantaciones de té

Para llegar a las pantaciones de té de las Cameron Highlands, tenéis que ir en taxi  o bus hasta la carretera principal y de ahí caminar unos 3 km hasta adentrarte en las plantaciones. Podéis pedir un mapa en alguna de las oficinas de turismo de Tanah Rata y allí veréis más claro dónde tenéis que bajaros.

Una vez dentro de las plantaciones, podéis pasear todo lo que queráis entre té hasta llegar a la Boh Tea Center, una fábrica a que puedes visitar y aprender más sobre la historia de las plantaciones mientras de tomas un té en su terraza.

Aunque nosotras caminamos, la mayoría de los visitantes van con tours y suben en bus. El día que fuimos estábamos completamente solas en las plantaciones, sin contar a los trabajadores, claro.

A parte de las plantaciones, también tenéis unas 12 rutas para visitar la jungla, pero de eso os informarán mejor allí en Tanah Rata con un mapa delante, puesto que nosotras no hicimos ninguna de las rutas.


Dónde dormir 

Encontramos un hostalito por 6€ la noche en una habitación privada, que a pesar de no tener unas habitaciones muy espléndidas, era bastante acogedor y hasta tenía un bar con una chimenea con un fuego muy agradable y clásicos del rock de fondo.

El hostal se llamaba Kang Travellers Hotel. En la calle Jalan Besar, 38. Allí trabajaba una mujer inglesa de 83 años que nos contó que recorría el mundo desde el 1957. Salió de su casa a los 28 años para trabajar como Au Pair en Formentera, de ahí viajó a Barcelona, de ahí a Francia, y ya no ha vuelto para nada a su tierra natal. Fue toda una inspiración para nosotras. La primera de muchas, en realidad. ¡No sabéis la de gente mayor, aunque no tan mayor, que se encuentra una viajando!


Dónde comer

Para comer, tenéis la calle principal, llena de restaurantes, aunque nosotras siempre íbamos al mismo hindú durante el día, y al mercado de enfrente que abrían por las noches.

En en pueblo de Tanah Rata no hay muchísimo turismo, recuerdo estar solas en el mercado nocturno, cenando rodeadas de malayos mirándonos. Tengo que decir que en ese mercado me comí una sopa riquísima. Estaba tan buena que no pude resistirme a decirle a la cocinera del puestecillo que había sido una de las mejores sopar que me tomaba en mucho tiempo. La mujer no se pudo poner más contenta tras decírselo. Fue muy tierno.

Georgetown. Arte, comida y ritmo

Georgetown es una de las ciudades más antiguas de Malasia, por eso está reconocida por la Unesco desde el 2008 como Patrimonio de la Humanidad.

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Esta ciudad, situada en la isla de Penang, es conocida por su arte callejero, grafittis, esculturas y murales combinados con objetos como motos, bicicletas, columpios o cestas de básquet.

Y como en todo el país, en Georgetown también conviven chinos, malayos, árabes e indios, pudiendo encontrar su “china town” y su “little india”


Cómo llegar a Georgetown

Nosotras llegamos desde Koh Lipe, en Tailandia. Así que primero cogimos un ferry hasta Pak Bara y de ahí un minibus hasta Padang Besar, que en los últimos años se ha convertido en la entrada número uno de Tailandia a Malasia.

Ahí nos dejaron en una pequeña agencia y nos dieron unas horas para ir a comer. Encontramos unos grandes almacenes a la vuelta de la esquina y comimos bastante bien.

Al rato nos volvieron a meter en otro bus directo a Penang, pasando antes por la frontera, donde olía bastante mal y el busero nos pidió 10 baths, que supusimos que eran para él, aunque no tenía derecho a pedirnos dinero, pero se lo dimos igual y así evitábamos problemas posteriores, que con lo borde que era preferimos hacerle caso.

Penang tiene un aeropuerto internacional, así que siempre es buena opción llegar por aire.

También podéis llegar en bus o tren hasta la estación de Butterworth desde la mayoría de ciudades malayas y tailandesas. Y de ahí, podéis coger un ferry directo hasta Georgetown que te lleva en 15 minutos. Aunque también podéis ir en autobús de línea y cruzar el puente de la península a penang.


Dónde comer 

La ciudad de Georgetown es famosa por su comida callejera y sus mercados y puestecillos ambulantes. Tanto que es considerada la capital gastronómica de Malasia. Y claro que eso es gracias a la diversidad de platos que puedes encontrar.

Gracias a la mezcla de culturas, podemos encontrar puestos de comida china, india y malaya. ¡Todo riquísimo y baratísimo!

Los principales sitios donde podéis ir a probar platos son; Chulia Street, Lillte India, Armenian street o el mercado nocturno de Gurney, por ejemplo. Y si queréis encontrar cervecita barata, id a la tienda Antarabangsa Entreprise. 

helado

Helado Cendol

¡Ah! Que no se me olvide los famosos postres “Cendol” y “Ice Kacang”Se trata de unos bowls con base de hielo raspado al que le añaden leche de coco, azucar, judías negras, maís, gelatina de colorines, leche condensada, fruta troceada, bolas de helado, y lo que tu quieras… Hay de varios tipos. Sinceramente yo lo encontré una guarrada, me sabe mal pero me pareció bastante asquerosilla la mezcla, pero vaya, para gustos colores, no?

También nos mandaron al “mejor restaurante de little india” y, a parte de no poder comer nada de lo exageradamente picante que era, aun diciéndole si nos lo podía hacer menos picante que de costumbre, el arroz lo encontramos pasadísimo y bueno, no disfrutamos mucho de comer allí… ¡Así que la mejor opción siempre es la comida callejera!


Dónde dormir

Para dormir, casi todos los hostales están en una misma calle y alrededores, la Love Lane Street. Nosotras llegamos de noche y entramos en el primero que vimos que nos pareció aceptable, el Love Lane Inn, un hostal regentado por un italiano que nos hablaba perfectamente español y hasta un poco de catalán, y un hombre de unos 50 años de origen malayo, que era simpatiquísimo por la noche y un ogro durante el día. Eran dos personas en un mismo cuerpo.

El hostal carecía bastante de limpieza, pero por lo que pagamos, que era de los más barato de por ahí, unos 6€ la cama en litera, no podíamos pedir mucho más… Al menos el ambiente era bueno, lleno de mochileros jóvenes con ganas de hacer amigos.


Qué hacer en Georgetown

Sin duda alguna, lo mejor de Georgetown es su arte callejero. Buscar cada mural, graffiti y esculturas de hierro nos entretuvo durante el día entero. Y de verdad que son todos una pasada.

 

Perderte por Little India y China Town también son unos “must” de Georgetown. Era la primera vez que pisaba una Little India en mi vida y me pareció algo muy simpático de ver. Música Bollywood sonando y mujeres paseando con saris super coloridos. A mi amiga le apasiona el mundo indio y el Bollywood y nos paramos en un par de tiendas a mirar saris y complementos.

Visitar el templo Kek Lok Si, el mayor templo del país y uno de los más grandes de todo el Sudeste Asiático. Fue construido en 1891 y está en las afueras de Georgetown. Puedes llegar hasta el templo en bus con los 201, 203, 204, 206, 306 y el 502.

Hay otros templos y sitios de interés como el Museo de Penang, los templos Khoo Kongsi, Sri Mariamman y Wat Chayamangkalaram o las mansiones Cheong Fatt Tze y Pinang Peranakan Mansion.

Dar una vuelta por las calles de Georgetown y contemplar las casas coloniales también es un buen plan. En concreto, en la Armenian Street encontraréis mucho arte callejero, museos y algunos templos para ver.

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Casas flotantes del barrio chino

Hay una zona en la costa con casas flotantes que, según nos dijeron, fue el primer barrio chino donde cada muelle pertenecía a un clan. Actualmente el muelle que queda lo llaman Tan Jetty, el cual pertenece al clan Tan.

Existen algunos tours gratuitos por el casco antiguo de la ciudad. Creo recordar que son los martes, jueves y sábados por la mañana, pero seguro que en el hostal os lo confirman. Igualmente hay un centro de turismo en la ciudad donde os darán toda la info que necesitéis.

Si queréis alejaros un poco de la ciudad y visitar los alrededores de Georgetown os recomiento ir a Penang Hill, unas colinas a 6 Km en tren donde podéis hacer trekkings, observar las vistas del lugar, o visitar templos y mezquitas.

También tenéis el Parque Nacional de Penang, a unos 20 Km, al que se puede llegar en bus (101) por unos pocos Ringgits. Allí podréis elegir entre varias rutas de trekking.