Yogyakarta y sus templos Prambanan y Borobudur

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Java fue nuestro primer destino indonesio después de Singapur. Y, sin duda, una experiencia brutal. Estuvimos unos 20 días entre Java Central y el Este de Java.

Java es la isla más poblada del mundo y se divide en tres partes. Las dos que he mencionado y el Oeste de Java.

El Oeste de la isla se caracteriza por sus paisajes naturales, su producto local y una vida más rudimentaria. A parte, allí se encuentra la capital, Jakarta, a la que no fuimos, puesto que nos dijeron que era un caos absoluto y nosotras huíamos de eso.

Así que nos dirigimos directamente a la parte de Java central, donde visitamos Jogjakarta, o yogyakarta, y sus dos principales templos, el Prambanan y el Borobudur.


Cómo llegar a Yogyakarta

Puedes llegar a la ciudad tanto en avión como en tren, bus, o van.

El aeropuerto está lejos de la ciudad, así que lo más recomendable es coger un tuk tuk, bus o un taxi para llegar al centro.

En tren desde las estaciones Gambir y Pasar Senen, en Jakarta, la capital, son unas 8h recomendablemente diurnas, puesto que los trenes en Indonesia son bastante incómodos. A parte, te deja durante la mitad de la noche en la estación de Yogya. Las estaciones principales de tren en Jogja son Tugu y LepunyanganAquí podéis comprobar los tickets de tren.

En bus son 12h desde Jakarta y las estaciones principales de Yogyakarta son la Giwangan y la Jambor.

Y como consejo para moverse en van por el país, os diría que os informéis de los precios actuales que demandan y así ya tengáis una idea clara para estar preparados a la hora del regateo.


Dónde dormir y comer

Os recomiendo encarecidamente que utilicéis el CouchSurfing en esta gran ciudad. Os aseguro que será una gran experiencia y más si sois jóvenes y no os importa dormir donde sea.

En nuestro caso nos acogieron en una residencia donde vivían 15 chicos universitarios provenientes de Borneo. Era una comunidad con un patio enorme en medio rodeado de muchas habitaciones conectadas entre si.

En la habitación que nos dejaron sólo había un colchón en el suelo, un ventilador y una mesa llena de libros. El baño era compartido con otra habitación y no os describiré el nivel de suciedad que había entre el baño y la habitación.

Pero la verdad es que esos chicos nos trataron tan bien que no le dimos tanta importancia. A parte nos llevaron a pasear, a cenar, nos despertaban por las mañanas para que no desperdiciáramos el día y hasta nos enviamos postales de tanto en cuanto.

Y en cuanto a la comida, en Malioboro Street los puestos de comida abren de 5 p.m. a 12 de la noche. Y hay warungs por toda la ciudad donde comer un Mie o Nasi Goreng durante todo el día.


Qué ver en Yogyakarta

La ciudad en si es un poco caótica, no tanto como Jakarta por lo que nos dijeron, pero está bastante llena de polución por el tráfico, sobretodo el centro. Aunque recomiendo dar un paseo por Malioboro Street y perderse por las calles de la ciudad. La gente es muy amable y siempre está dispuesta a ayudar.

Por otra parte, os hablaré de los dos templos que visité; el Prambanan y el Borobudur. 

*Los precios son de finales del año 2016, así que puede que hayan cambiado*


Templo Prambanan

Es el mayor complejo de templos hindúes de la isla con más de 200 candis, o templos. Se encuentra a 18km de Yogyakarta y podéis ir y volver en bus público (el A1 desde Malioboro Street) por unas 7mil rup. El horario de apertura es de 6 a.m a 6 p.m.

Cuando lleguéis allí no os dejéis engañar por los tuktukeros que os dirán que está super far away pero en realidad no son más de 5 minutos caminando. A nosotras nos convencieron y al final tardamos 40, de los cuales 35 estuvimos en un atasco comiéndonos todo el humo de motos y coches..

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Al llegar deberéis pagar la entrada, que a nosotras nos costó 234mil rup, aunque si tenéis alguna Student Card, se os descuenta la mitad. Así que no está mal llevarla encima.

Nosotras no tuvimos mucha suerte porque nos topamos con un día que era festivo en el país y claro, estaba a reventar de familias, colegios y demás, a parte de los propios turistas.

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Danza Javanesa

Lo bueno fue que, al ser fiesta, pudimos presenciar una representación de baile javanés. Fue muy entretenido a la vez que perturbador.

Por no hablar de las millones de fotos que nos pedían los indonesios y algún que otro chino al grito de “miss, photo photo”.

 


Templo Borobudur

Lugar de peregrinaje budista formado por seis plataformas cuadradas y tres circulares en la parte superior. El templo alberga 72 budas y se encuentra a unos 40 km de Yogyakarta. Para llegar, podéis coger el bus “Jogja-Borobudur Bus” desde la estación Jambor hasta una pequeña estación de autobuses cerca del templo.

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Borobudur

La entrada nos costó 400mil rup y entramos desde el hotel que hay debajo, el cual te da un pequeño desayuno, un pañuelo de tela, una linterna y un mapa del templo.

Vale mucho la pena quedarse a dormir cerca del templo y levantarse a las 4 a.m para ver el amanecer, aunque sea más caro. Y por mucho que no se vea el amanecer ese día, como nos pasó a nosotras, os evitáis compartir el templo con mil personas más.

Consejo: Id a la entrada principal aunque os digan que sólo se puede ver el amanecer desde el hotel, porque no es verdad.. O eso nos contaron posteriormente. Una vez más, caímos en la trampa y pagamos mucho más… Pero valió la pena, como os digo, por el hecho de poder estar en el templo con poca gente.

Nosotras dormimos en una guesthouse muy barata (86mil rup) con una señora muy estupenda que nos traía comida y bebida cada media hora. Cenamos en un warung regentado por un padre y un hijo que estaba buenísimo.

Singapur en 3 días

Singapur es, junto a Taipei, la ciudad más moderna, y desarrollada en la que estuvimos durante el viaje. Es simplemente otro mundo.

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Singapur es una ciudad hecha país. Está extremadamente limpia y ordenada, sobretodo el centro, lleno de edificios altos y hoteles de lujo. A parte está súper bien comunicado con MRT o autobús.

En Singapur también conviven muchas culturas diferentes y puedes encontrar tanto mezquitas, como templos hindúes, budistas o taoistas.  A diferencia de Malasia, en Singapur sí se mezclan unos con otros, o al menos no es tanta la diferencia y distancia entre etnias.

Es un poco más carete que el resto de países del Sudeste Asiatico, es verdad, pero siempre puedes encontrar algo barato. A parte, el Couch Surfing funciona muy bien. Nosotras conocimos a un chico en CS, que no nos pudo hospedar pero nos hizo un tour por toda la ciudad


Información básica

Visado

Si provenís de un país hispanohablante o de Brasil no necesitáis visado y podéis estar en el país 30 días. Lo único que necesitas es que tu pasaporte expire en más de 6 meses, un billete de vuelta y mucha paciencia en la ventanilla de inmigración.

A mí me tuvieron un rato y hasta cuestionaron si yo era la dueña del pasaporte un par de veces. Es cierto que llevaba una cara de zombi que no me aguantaba después del tren infernal que cogimos desde Malasia, pero… ¿De verdad que era para tanto?

Para más información podéis visitar la web “do you need a visa” o la del gobierno para saber más sobre los requisitos para entrar.

Vacunas

Para entrar en Singapur no necesitas ninguna vacuna obligatoria a parte de la Fiebre Amarilla en caso de venir de países donde es endémica, como Sudamérica.

Moneda, idioma y cuando viajar

La moneda del país es el Dólar de Singapur, el cambio esta aproximadamente en 1€ = 1,60 SGD ¡Consulta el cambio actual aquí!

En cuanto al idioma, el más hablado es el inglés, puesto que, como he dicho antes, conviven muchas culturas. Aunque también se hablan el chino mandarín, el malayo y el tamil.

En Singapur la temperatura no es muy cambiante, y siempre están entre los 25-30ºC. Entre Octubre y Marzo es época de lluvias, aunque nosotras estuvimos en Diciembre y tuvimos unos días espléndidos.


Cómo llegar a Singapur

Singapur tiene Aeropuerto Internacional, así que se puede llegar desde casi cualquier lugar del mundo. Y desde allí puedes coger el tren o un bus de la línea 36/36A por 2 SGD (EXACTOS, ni más ni menos), o te sacas la tarjeta y la vas recargando. Aunque son 12 SGD, 5 por la tarjeta y 7 para gastar. Y el mínimo recargable son 10 SGD.

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También existe la opción de comprar el Tourist Singapore Pass, que te dan viajes ilimitados durante 1, 2 o 3 días. Aunque para mi gusto no vale la pena porque fuimos casi por todo caminando.

Aunque nosotras llegamos por tierra desde Kuala Lumpur. Tuvimos que coger tres trenes infernales que nos rompieron toda la noche. Pero era la manera más rápida de llegar a Singapur sin tener que pasarnos el día en un bus.

Así que nuestra ruta fue:

  • KL Sentral a Gemas (31MYR)
  • Gemas a JB Sentral (21MYR)
  • JB Sentral a Woodlands (5MYR)

Como he comentado más arriba, fue una noche infernal. Los trenes, al ser de corta duración, eran muy rígidos, incomodísimos y encima tenían el aire acondicionado a 10 grados por lo menos. ¡Qué frío!

El primer tren salió de KL Sentral a la 1:30 de la madrugada y llegamos a Woodlands a las 9 am. Intentamos dormir, sobretodo durante los dos primeros trenes que fueron más largos, pero no encontrábamos la manera de colocarnos para estar mínimamente cómodas. Al final terminamos cada una dentro de su saco para combatir el frío polar de allí dentro, y yo me tumbé en medio del pasillo, donde todo el vagón me observaba, debían pensar que era una vagabunda sin ascos a nada, puesto que el suelo del tren no podía estar más asqueroso, pero me pudo el sueño y el malestar.

Una vez llegamos a Woodlands no teníamos ni idea de dónde ir, y con las pintas que llevábamos la gente nos rehuía. Fuimos a un ATM a sacar dinero, porque no llevábamos un solo Dolar Singapuriense, e intentamos buscar la manera de llegar hasta el centro de la ciudad.

Al final encontramos un bus que nos llevaría hasta la estación central de autobuses, no estaba muy lejos pero entre el cansancio y el calor, preferimos ir sobre ruedas.

El problema fue que allí los buses se pagan con una tarjeta o con el dinero justo. Y nosotras, que acabábamos de sacar dinero del cajero, sólo teníamos billetes. Pero el autobusero fue encantador y nos llevó gratis. ¡Mil gracias, señor!

Nada, que llegamos a la estación central y otra vez no teníamos ni idea de por dónde tirar ni para dónde ir. No nos había pasado eso ni en Tailandia ni en Malasia. Siempre lo habíamos tenido todo muy claro, pero supongo que al ver 200 buses y 30 paradas, nos pilló la confusión.

Averiguamos dónde teníamos que ir y esperamos el bus mientras intentábamos conseguir cambio para poder pagar el ticket. Pero no sé que pasó ese día que nadie tenía cambio para un billete tan grande, ni siquiera en la cafetería de la estación nos lo querían cambiar. Así que no sabíamos cómo hacerlo y al final subimos y probamos suerte por si volvía a sobar la flauta.

Pero esta vez no tuvimos tanta suerte con el autobusero, era un poco borde y nos echó del bus a gritos cuando le enseñamos el billete, diciéndonos que se tenia que pagar justo. A lo que un chico joven que venía detrás de nosotras, se ofreció a pagarnos el ticket a las dos. ¡Pero qué recibimiento, por favor!


Dónde dormir y comer

Como he comentado al principio, Singapur es más caro que el resto del Sudeste Asiático, por lo que el hostal más barato que vais a encontrar ronda los 10 SGD. Aunque allí funciona muy bien el Couch Surfing, y podéis encontrar fácilmente algún sitio donde dormir.

Nosotras estábamos demasiado cansadas como para hacerle caso a nadie y decidimos irnos a buscar algún hostal que estuviera bien en Little India, donde nos habían dicho que encontraríamos lugares económicos.

Caminando caminando encontramos un hostal por 14 SGD (unos 9€), el Bunc Hostel. Creo que recordaré toda mi vida la sensación de entrar en ese hostal y saber que iba a dormir era noche en un lugar así. Sin exagerar, hacia más de un mes que dormíamos en lugares que hacían que el Bunc Hostel pareciera el lujo máximo. ¡Tenía agua caliente, papel de váter, secador de pelo, lamparitas en cada litera y un separador entre camas! Para nosotras, en ese momento, fue un lujo como ningún otro. ¡A parte estaba muy limpio todo, las camas eran comodísimas y tenían un desayuno con mil cosas diferentes!

En cuanto a comer, hay mucha variedad, aunque lo mejor es ir a comer a los food courts, unos espacios abiertos a la hora de comer y cenar, con muchísimos puestecillos de comida de todo tipo. A parte están muy buenos, es barato y hay por todo.


Qué hacer en Singapur

Marina Bay es una de los principales puntos turísticos de Singapur ¡Y de noche es espectacularmente bonito! A parte, si algo les gusta a los singapurenses, son los espectáculos de agua, luces y fuego, si cabe. Y cada noche puedes disfrutar de un show allí mismo, bajo el Marina Bay Sands.

Aunque si queréis ver un espectáculo chulo, con agua, fuego, un matte painting bien hecho y con una historieta musical, id al show que hacen en la isla de Sentosa, una isla artificial donde también hay un parque de atracciones y una playa donde te puedes bañar, aunque para mi gusto, no muy apetecible.

Al otro lado del Marina Bay Sands hay un centro cultural de de donde se ve todo mucho mejor que desde arriba del Hotel. Yo soy de las que un landscape sin los edificios principales de la ciudad, no vale nada. A parte, dentro de ese centro cultural, encontraréis muchas actividades por hacer.

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También podéis ir a ver los Gardens by the bay, uno de los lugares mas mágicos de Singapur que están al lado del Hotel Marina Bay Sands.

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Gardens by the bay

Justo cuando estuvimos nosotras estaba cerrado por no sé qué evento privado, y no pudimos entrar, pero lo vimos desde la rooftop del hotel. Allí también pudimos ver a todos los ricos bañándose en la infinity pool de éste. No nos dieron nada de envidia, allí bañándose en una larga e infinita piscina, mientras nosotras veíamos la ciudad desde una pequeña terraza con más gente de la que podía aguantar.

El Jardín Botánico también es un buen lugar para pasar la mañana. Tiene más de 150 años de historia y en 2015 la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad. A parte, ¡es gratis!

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Sultan Mosque

Y no puede faltar la visita a Little India y China Town aunque a mí la zona que más me enamoró fue la Arab Street. ¡Qué calle tan bonita! A parte, tiene una mezquita al final de la calle, la Sultan Mosque y unas palmeras a los lados que te hace sentir como si estuvieras en una película.

Koh Tao y sus islas vecinas

Koh Tao era nuestro primer destino del sur tailandés. Estábamos emocionadísimas por ver esas playas de arena blanca, esos colores turquesa en el mar, la fauna que tanto nos prometían y todo lo demás. Con lo que no contábamos era con el Monzón, y éste parecía que había llegado para quedarse una temporada, cosa que hizo que diéramos marcha atrás y no pudiéramos disfrutar de sus dos islas vecinas; Koh Samui y Kho Phagnan.

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Koh Tao es el lugar para bucear o sacarte el PADI, si aun no lo tienes. Los precios son económicos y hay mucha fauna y flora que te hace explotar todos los sentidos. Sólo asegúrate de ir en una época donde no te pillen las lluvias tropicales cada 10 minutos. Es decir, en agosto, ya que según las estadísticas no llueve mucho. Los meses en los que llueve más son octubre, noviembre y diciembre.


Cómo llegar a Koh Tao desde el Norte del país

Para llegar a Koh Tao hay varias conpañías de ferry que salen de Chumphon, tardan unas 2h y cuesta unos 600 bahts.

Para eso nosotras, que veníamos del norte, tuvimos que coger un avión desde Chiang Mai a Bangkok y una avioneta hasta Chumphon, aunque también puedes ir en bus, opción bastante más barata pero con la que se tarda mucho más.

Tengo que destacar lo bien que volamos con Thai Smile, la compañía que nos llevó durante el primer vuelo, y el apuro que pasamos dentro de la avioneta, puesto que, por su apariencia, no entendíamos como eso iba a poder volar y dejarnos sanas y salvas en Chumphon.

Una vez aterrizadas en uno de los aeropuerto más pequeños que he pisado nunca, nos metimos en un bus local hasta el centro de la ciudad. Allí ya empezamos a notar el mal tiempo y, como llegamos de noche, nos fuimos directamente a la habitación que habíamos reservado por Booking. ¡La habitación más cutre y barata en la que dormimos durante todo el viaje! Aunque no sé qué esperábamos costando 3€ la noche. El lugar se llama Nora Guest House, por si os interesa. No dormimos mal, pero estaba todo muy sucio y la cama, que espero la hayan cambiado ya, era bastante paleolítica.

Lo mejor de Chumphon, sin duda, fue el momento en el que fuimos a cenar por al lado de la casa donde dormíamos y encontramos un restaurante exclusivo de sopas thais regentado por una ladyboy simpatiquísmia.

El lugar no encajaba con el entorno, ya que la ciudad de Chumphon no destaca por su belleza y este restaurante era muy bonito, las sopas estaban deliciosas, el hilo musical, a base de covers acústicas, te relajaban mucho, y todos los trabajadores fueron super amables con nosotras.

A parte, era con la primera ladyboy que hablábamos y nos contó muchas cosas sobre el tema en Tailandia. ¡Ah! Sólo como curiosidad, para las mujeres cisgénero (las que se sienten identificadas con el sexo que se les asignó al nacer), es todo un alago que se las confunda con una ladyboy.

Seguimos pues… La mañana siguiente a las 5 am nos vino a recoger una minivan de la empresa Lomprayah, con la que teníamos contratada la ida a Koh Tao. Cabe decir que el puerto de Chumphon es muy pero que muy bonito, y más a las 6 de la mañana cuando llegamos.

Lo que no fue tan bonita es LA TRAVESÍA, en la que puedes presenciar un espectáculo de vómitos, carreras al baño, gente que ni se puede mover de la silla con cara de “mátame“, por no hablar del concierto acústico que se improvisó la gente, yo incluida. ¡Qué mal rato pasé! Encima más tonta fui en pensar que, si no comía, no podría vomitar. ¡ERROOOOR! Eso lo único que me provocó fueron unas arcadas de escándalo DURANTE DOS HORAS, un dolor de cabeza increíble y un cansancio del que tardé un día y medio en recuperarme.

También se puede llegar a las islas desde Suratthani. Es más, al volver a la península, llegas a este puerto, ya que la ruta fluvial es circular.

  • Chumphon – Koh Tao – Koh Samui – Koh Phangag – Suratthani
  • Suratthani – Koh Phangan – Koh Samui – Koh Tao – Chumphon

Dónde dormir en Koh Tao

Una vez allí, mareadas y medio muertas, con pocas ganas de que nos hablara nadie, tienes que pasar por una plataforma estrecha donde hay muchísimos thais ofreciéndote desde alojamiento hasta restaurantes y tours. ¡Fue realmente agobiante ese momento! Y tú, que no quieres ser grosera con la gente, pero que no puedes con tu vida, te limitas a bajar la cabeza y pasar rápido.Taco-Shack-Hostel-Logo

Allí habíamos reservado una noche en el Taco Shack, un party hostel muy famoso de la isla, aunque nosotras no sabíamos lo de la party. Las camas eran cómodas, el servicio un poco pasota, la limpieza bien, pero en cuanto a la gente que nos tocó en la habitación… ¡Tuvimos mala suerte! Pero eso no lo puedes elegir y menos en una habitación de 12 camas.


Qué hacer en Koh Tao

Lo esencial en esta isla es saber ir en moto, pero no basta saber conducir en tu país, ¡Tienes que ser un experto en moto-cross! Vale, a lo mejor me he pasado un poco, pero de verdad que son carreteras bastante peligrosas y las motos que alquilas no es que estén nuevas. Es más, muchas veces te las dan rotas y, al volver, te hacen pagar los daños. Así que ojito.

En el caso de no saber conducir, o simplemente no querer poner en riesgo alguna de tus extremidades, podéis caminar, aunque es duro porque son todo cuestas y en Tailandia hace MUCHO calor.

En todo caso, eso es lo que hicimos nosotras y fuimos a Freedom Beach, playa que nos recomendaron y dijeron que era la más bonita de toda la isla, pero que tras 40 minutos de caminar cuesta arriba, cuesta abajo, pagar 50 bahts por la entrada peatonal y toda la calocha, llegamos a una playa llena de gente y nada impresionante. Así que decidimos seguir bordeando las rocas hasta llegar a una calita preciosa delante de unos bulgalows privados. Pasamos un poco de miedete para llegar, porque el camino era un poco de cabras, pero fue una bonita aventura.

Al salir de la playa, por otro camino más apto para personas, conocimos a un hombre que alquilaba kayaks a 600 bahts el día y nos comentó que podíamos ir de playa en playa pasando por Shark Bay, Sai Daeng y Aow Leuk Beach, así que quedamos con él para el día siguiente.

Después de todo el día visitando la zona de Chalok Bay y alrededores, volvimos al hostal y cenamos en uno de los restaurantes de la calle principal.

Al día siguiente nos levantamos emocionadísimas a las 8am para ir a dar una vuelta por la isla en kayak, pero el monzón se nos adelantó mientras íbamos hacia la playa y tuvimos que resguardarnos en un 7eleven, como no, los supermercados salvavidas por excelencia.

No paró de llover en todo el día, así que esa misma tarde buscamos un ferry para volver a la península e ir a Krabi, lugar donde en un principio no teníamos pensado parar pero que, al no ir ni a Koh Samui ni a Koh Phangan, fuimos y fue excepcional.

A pesar de la mala, o no tan exitosa experiencia que tuve en la isla de Koh Tao, os recomiendo ir e intentar bordear la isla con algún longtail de los que hay por ahí, porque tengo entendido que hay playas preciosas y vale la pena, al menos, hacer snorkel.

Chiang Mai, Chiang Rai y Pai

Y llegamos a Chiang Mai, la capital del norte de Tailandia que nos una amplia gama de actividades turísticas, de aventura y unos paisajes naturales que sacan fuera de si a cualquier mortal.

Aunque, por mi experiencia, es el destino tailandés con más controversia, ya que ofrece muchos tours en los que la principal atracción son animales y humanos. Como bien supondréis, hablo de montar en elefante, hacerse fotos con tigres de bengala, o los ciscos humanos como son los pueblos de las mujeres jirafa.

Siempre que alguien de mi círculo se va a ir a Tailandia, lo primero que les digo que NO PARTICIPEN en este tipo de actividades. Aunque la mayoría no me hacen ni caso y va a lo suyo, sin querer enterarse de que gracias a su diversión están torturando a animales y martirizando humanos. Una pena.

Aunque hay centros de rescate como al que fuimos nosotras, el Elephant Nature Park, donde se encargan de rescatar animales, elefantes en este caso, de las torturas y la mala vida que les dan otros.


¿Cómo llegar a Chiang Mai?

Si seguís la ruta que os he propuesto y venís de Sukhothai, tendríais que volver a Phitsanulok en el bus de 39 bahts y coger, desde allí, un tren de 6 horas hasta Chiang Mai que, en primera clase, nos costó 470 bahts, pero que con más suerte que nosotras, podréis encontrar alguno de segunda clase más barato.

Por otra parte, si venís de Bangkok, podéis coger un avión directo a Chiang Mai, un tren que tarda aproximadamente unas 13 horas y cuesta unos 500 bahts, o un bus de unas 10 horas por unos 150 bahts.

Al llegar a Chiang Mai, te meten en un mini bus rojo y te llevan ahí donde les digas. En nuestro caso fuimos a un hostal cerca de la muralla llamado Cham Cha Hostel, regentado por una joven tailandesa muy amable llamada “Tú”.

El hostal, la verdad, lo recomiendo mucho. Siempre había algo para desayunar, estaba muy limpio, cerca del centro, del río y al lado de un mercado nocturno de comida ambulante. Aunque las camas, como en todo el Sudeste Asiático en general, son duros como piedras.

Nosotras pasamos 6 noches en Chiang Mai, y la verdad es que se pueden hacer mil cosas, pero si sólo tenéis 20 días, cuatro son suficientes para ver lo esencial. Pero realmente esta ciudad tiene mucho que ofrecer.


¿Qué hacer en Chiang Mai?

  • Visita responsable a los elefantes en Elephant Nature Park.
  • Visita al centro histórico de Chiang Mai i el templo Wat Phra Singh.
  • Comprar artesanias en el night bazaar, el mercado más grande que vi en Tailandia.
  • Cenar en los night markets, que hay muchos.
  • Celebrar los Festivales Loy Krathong y Yi Peng, o festival de las linternas, en el mes de noviembre.
  • Subir a las montañas Doi Suthep y Doi Pui.
  • Hacer algún curso de cocina, de tailandés, hacer budismo, darte un buen masaje o practicar muay thai.

Chiang Rai

Chiang Rai es una pequeña ciudad a unas 4 horas de Chiang Mai en bus. Es bastante menos turística que Chiang Mai, y puedes pasar perfectamente 2 o 3 días. De hecho, os lo recomiendo.

Nosotras cometimos el error de coger un tour con el hostal que nos prometía ir a visitar el Templo Blanco, la Casa Negra y el Triangulo del Oro. Pero a las 2 horas de haber empezado el trayecto hacia Chiang Rai, el guía nos dijo que como no había gente para nuestro tour, nos habían metido en otro en el que no visitábamos la Casa Negra pero sí unas aguas termales y las Mujeres Jirafa, cosa que habíamos dejado claro que NO QUERÍAMOS HACER de ninguna manera.

Y por más inri, la chica del hostal no apuntó que habíamos pagado la comida y las entradas del Templo Blanco y del Triangulo del Oro. Cosa que de cada vez nos iba poniendo más y más furiosas.

De esto aprendimos a NUNCA, NUNCA DE LOS JAMASES volver a coger un tour.

En fin, el Templo Blanco es espectacular, pero como siempre, si vas en tour llegas a la misma hora que los otros cuarenta mil tours, así que no lo disfrutamos como hubiéramos querido. El Triangulo del Oro es un churro patatero que no importa ni pisar. De verdad os lo digo. A lo de las mujeres jirafa no quisimos ni entrar y nos quedamos fuera, visitando el poblado y observando sus gallinas. Y las aguas termales, otro bodrio perfectamente evitable.

Vamos, que como podéis ver, el tour fue todo un éxito. Por eso os digo que es mejor que vayáis, si tenéis tiempo, al menos dos días, puesto que se tardan unas 8 horas en ir y volver.

Lo bueno es que al llegar de nuevo a Chiang Mai, coincidía con el Festival Yi Peng y fué muy bonito.


Pai

Uno de los destinos más hermosos de los alrededores de Chiang Mai es Pai. Para llegar ahí se tiene que coger un bus de 4 horas que sube una montaña llena de curvas, aunque nos lo pintaron mucho peor de lo que fue en realidad.

Al llegar a Pai conocimos a dos chicos con los que pasamos los dos días enteros. Nos fuimos a buscar el hostal que teníamos reservado. Hostal Baam Aosim, regentado por un entrañable señor chino tan amable como gracioso. La verdad es que nos trató de maravilla, hasta nos dio una habitación superior por haberle traído dos huéspedes nuevos.

En Pai es imprescindible conducir moto, y como ninguna de las dos sabia conducir y no nos queríamos matar ni romper una pierna, nos fue muy bien haber conocido a los dos chicos, ya que ellos sí conducían normalmente. Así que el día siguiente fuimos a descubrir Pai y a perdernos entre sus montañas.


Lugares que para visitar en Pai

  • El cañón, ¡Indispensable!
  • ¡Las cascadas! Hay bastantes así que podéis ir a las que os gusten más, o a las que encontréis.
  • Subir al view point.
  • Ir a los hotsprings, o aguas termales. También hay varios, nosotros encontramos unos que estaban vacíos de turistas. Una gozada.
  • Visitar el mercado nocturno de Pai. Muy hippie, barato e interesante.
  • Hacerte un masaje por 5 euros.
  • Cenar cerca del río, muy bonito.
  • Probar una clase de Muay Thai.