Yogyakarta y sus templos Prambanan y Borobudur

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Java fue nuestro primer destino indonesio después de Singapur. Y, sin duda, una experiencia brutal. Estuvimos unos 20 días entre Java Central y el Este de Java.

Java es la isla más poblada del mundo y se divide en tres partes. Las dos que he mencionado y el Oeste de Java.

El Oeste de la isla se caracteriza por sus paisajes naturales, su producto local y una vida más rudimentaria. A parte, allí se encuentra la capital, Jakarta, a la que no fuimos, puesto que nos dijeron que era un caos absoluto y nosotras huíamos de eso.

Así que nos dirigimos directamente a la parte de Java central, donde visitamos Jogjakarta, o yogyakarta, y sus dos principales templos, el Prambanan y el Borobudur.


Cómo llegar a Yogyakarta

Puedes llegar a la ciudad tanto en avión como en tren, bus, o van.

El aeropuerto está lejos de la ciudad, así que lo más recomendable es coger un tuk tuk, bus o un taxi para llegar al centro.

En tren desde las estaciones Gambir y Pasar Senen, en Jakarta, la capital, son unas 8h recomendablemente diurnas, puesto que los trenes en Indonesia son bastante incómodos. A parte, te deja durante la mitad de la noche en la estación de Yogya. Las estaciones principales de tren en Jogja son Tugu y LepunyanganAquí podéis comprobar los tickets de tren.

En bus son 12h desde Jakarta y las estaciones principales de Yogyakarta son la Giwangan y la Jambor.

Y como consejo para moverse en van por el país, os diría que os informéis de los precios actuales que demandan y así ya tengáis una idea clara para estar preparados a la hora del regateo.


Dónde dormir y comer

Os recomiendo encarecidamente que utilicéis el CouchSurfing en esta gran ciudad. Os aseguro que será una gran experiencia y más si sois jóvenes y no os importa dormir donde sea.

En nuestro caso nos acogieron en una residencia donde vivían 15 chicos universitarios provenientes de Borneo. Era una comunidad con un patio enorme en medio rodeado de muchas habitaciones conectadas entre si.

En la habitación que nos dejaron sólo había un colchón en el suelo, un ventilador y una mesa llena de libros. El baño era compartido con otra habitación y no os describiré el nivel de suciedad que había entre el baño y la habitación.

Pero la verdad es que esos chicos nos trataron tan bien que no le dimos tanta importancia. A parte nos llevaron a pasear, a cenar, nos despertaban por las mañanas para que no desperdiciáramos el día y hasta nos enviamos postales de tanto en cuanto.

Y en cuanto a la comida, en Malioboro Street los puestos de comida abren de 5 p.m. a 12 de la noche. Y hay warungs por toda la ciudad donde comer un Mie o Nasi Goreng durante todo el día.


Qué ver en Yogyakarta

La ciudad en si es un poco caótica, no tanto como Jakarta por lo que nos dijeron, pero está bastante llena de polución por el tráfico, sobretodo el centro. Aunque recomiendo dar un paseo por Malioboro Street y perderse por las calles de la ciudad. La gente es muy amable y siempre está dispuesta a ayudar.

Por otra parte, os hablaré de los dos templos que visité; el Prambanan y el Borobudur. 

*Los precios son de finales del año 2016, así que puede que hayan cambiado*


Templo Prambanan

Es el mayor complejo de templos hindúes de la isla con más de 200 candis, o templos. Se encuentra a 18km de Yogyakarta y podéis ir y volver en bus público (el A1 desde Malioboro Street) por unas 7mil rup. El horario de apertura es de 6 a.m a 6 p.m.

Cuando lleguéis allí no os dejéis engañar por los tuktukeros que os dirán que está super far away pero en realidad no son más de 5 minutos caminando. A nosotras nos convencieron y al final tardamos 40, de los cuales 35 estuvimos en un atasco comiéndonos todo el humo de motos y coches..

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Al llegar deberéis pagar la entrada, que a nosotras nos costó 234mil rup, aunque si tenéis alguna Student Card, se os descuenta la mitad. Así que no está mal llevarla encima.

Nosotras no tuvimos mucha suerte porque nos topamos con un día que era festivo en el país y claro, estaba a reventar de familias, colegios y demás, a parte de los propios turistas.

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Danza Javanesa

Lo bueno fue que, al ser fiesta, pudimos presenciar una representación de baile javanés. Fue muy entretenido a la vez que perturbador.

Por no hablar de las millones de fotos que nos pedían los indonesios y algún que otro chino al grito de “miss, photo photo”.

 


Templo Borobudur

Lugar de peregrinaje budista formado por seis plataformas cuadradas y tres circulares en la parte superior. El templo alberga 72 budas y se encuentra a unos 40 km de Yogyakarta. Para llegar, podéis coger el bus “Jogja-Borobudur Bus” desde la estación Jambor hasta una pequeña estación de autobuses cerca del templo.

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Borobudur

La entrada nos costó 400mil rup y entramos desde el hotel que hay debajo, el cual te da un pequeño desayuno, un pañuelo de tela, una linterna y un mapa del templo.

Vale mucho la pena quedarse a dormir cerca del templo y levantarse a las 4 a.m para ver el amanecer, aunque sea más caro. Y por mucho que no se vea el amanecer ese día, como nos pasó a nosotras, os evitáis compartir el templo con mil personas más.

Consejo: Id a la entrada principal aunque os digan que sólo se puede ver el amanecer desde el hotel, porque no es verdad.. O eso nos contaron posteriormente. Una vez más, caímos en la trampa y pagamos mucho más… Pero valió la pena, como os digo, por el hecho de poder estar en el templo con poca gente.

Nosotras dormimos en una guesthouse muy barata (86mil rup) con una señora muy estupenda que nos traía comida y bebida cada media hora. Cenamos en un warung regentado por un padre y un hijo que estaba buenísimo.

Chiang Mai, Chiang Rai y Pai

Y llegamos a Chiang Mai, la capital del norte de Tailandia que nos una amplia gama de actividades turísticas, de aventura y unos paisajes naturales que sacan fuera de si a cualquier mortal.

Aunque, por mi experiencia, es el destino tailandés con más controversia, ya que ofrece muchos tours en los que la principal atracción son animales y humanos. Como bien supondréis, hablo de montar en elefante, hacerse fotos con tigres de bengala, o los ciscos humanos como son los pueblos de las mujeres jirafa.

Siempre que alguien de mi círculo se va a ir a Tailandia, lo primero que les digo que NO PARTICIPEN en este tipo de actividades. Aunque la mayoría no me hacen ni caso y va a lo suyo, sin querer enterarse de que gracias a su diversión están torturando a animales y martirizando humanos. Una pena.

Aunque hay centros de rescate como al que fuimos nosotras, el Elephant Nature Park, donde se encargan de rescatar animales, elefantes en este caso, de las torturas y la mala vida que les dan otros.


¿Cómo llegar a Chiang Mai?

Si seguís la ruta que os he propuesto y venís de Sukhothai, tendríais que volver a Phitsanulok en el bus de 39 bahts y coger, desde allí, un tren de 6 horas hasta Chiang Mai que, en primera clase, nos costó 470 bahts, pero que con más suerte que nosotras, podréis encontrar alguno de segunda clase más barato.

Por otra parte, si venís de Bangkok, podéis coger un avión directo a Chiang Mai, un tren que tarda aproximadamente unas 13 horas y cuesta unos 500 bahts, o un bus de unas 10 horas por unos 150 bahts.

Al llegar a Chiang Mai, te meten en un mini bus rojo y te llevan ahí donde les digas. En nuestro caso fuimos a un hostal cerca de la muralla llamado Cham Cha Hostel, regentado por una joven tailandesa muy amable llamada “Tú”.

El hostal, la verdad, lo recomiendo mucho. Siempre había algo para desayunar, estaba muy limpio, cerca del centro, del río y al lado de un mercado nocturno de comida ambulante. Aunque las camas, como en todo el Sudeste Asiático en general, son duros como piedras.

Nosotras pasamos 6 noches en Chiang Mai, y la verdad es que se pueden hacer mil cosas, pero si sólo tenéis 20 días, cuatro son suficientes para ver lo esencial. Pero realmente esta ciudad tiene mucho que ofrecer.


¿Qué hacer en Chiang Mai?

  • Visita responsable a los elefantes en Elephant Nature Park.
  • Visita al centro histórico de Chiang Mai i el templo Wat Phra Singh.
  • Comprar artesanias en el night bazaar, el mercado más grande que vi en Tailandia.
  • Cenar en los night markets, que hay muchos.
  • Celebrar los Festivales Loy Krathong y Yi Peng, o festival de las linternas, en el mes de noviembre.
  • Subir a las montañas Doi Suthep y Doi Pui.
  • Hacer algún curso de cocina, de tailandés, hacer budismo, darte un buen masaje o practicar muay thai.

Chiang Rai

Chiang Rai es una pequeña ciudad a unas 4 horas de Chiang Mai en bus. Es bastante menos turística que Chiang Mai, y puedes pasar perfectamente 2 o 3 días. De hecho, os lo recomiendo.

Nosotras cometimos el error de coger un tour con el hostal que nos prometía ir a visitar el Templo Blanco, la Casa Negra y el Triangulo del Oro. Pero a las 2 horas de haber empezado el trayecto hacia Chiang Rai, el guía nos dijo que como no había gente para nuestro tour, nos habían metido en otro en el que no visitábamos la Casa Negra pero sí unas aguas termales y las Mujeres Jirafa, cosa que habíamos dejado claro que NO QUERÍAMOS HACER de ninguna manera.

Y por más inri, la chica del hostal no apuntó que habíamos pagado la comida y las entradas del Templo Blanco y del Triangulo del Oro. Cosa que de cada vez nos iba poniendo más y más furiosas.

De esto aprendimos a NUNCA, NUNCA DE LOS JAMASES volver a coger un tour.

En fin, el Templo Blanco es espectacular, pero como siempre, si vas en tour llegas a la misma hora que los otros cuarenta mil tours, así que no lo disfrutamos como hubiéramos querido. El Triangulo del Oro es un churro patatero que no importa ni pisar. De verdad os lo digo. A lo de las mujeres jirafa no quisimos ni entrar y nos quedamos fuera, visitando el poblado y observando sus gallinas. Y las aguas termales, otro bodrio perfectamente evitable.

Vamos, que como podéis ver, el tour fue todo un éxito. Por eso os digo que es mejor que vayáis, si tenéis tiempo, al menos dos días, puesto que se tardan unas 8 horas en ir y volver.

Lo bueno es que al llegar de nuevo a Chiang Mai, coincidía con el Festival Yi Peng y fué muy bonito.


Pai

Uno de los destinos más hermosos de los alrededores de Chiang Mai es Pai. Para llegar ahí se tiene que coger un bus de 4 horas que sube una montaña llena de curvas, aunque nos lo pintaron mucho peor de lo que fue en realidad.

Al llegar a Pai conocimos a dos chicos con los que pasamos los dos días enteros. Nos fuimos a buscar el hostal que teníamos reservado. Hostal Baam Aosim, regentado por un entrañable señor chino tan amable como gracioso. La verdad es que nos trató de maravilla, hasta nos dio una habitación superior por haberle traído dos huéspedes nuevos.

En Pai es imprescindible conducir moto, y como ninguna de las dos sabia conducir y no nos queríamos matar ni romper una pierna, nos fue muy bien haber conocido a los dos chicos, ya que ellos sí conducían normalmente. Así que el día siguiente fuimos a descubrir Pai y a perdernos entre sus montañas.


Lugares que para visitar en Pai

  • El cañón, ¡Indispensable!
  • ¡Las cascadas! Hay bastantes así que podéis ir a las que os gusten más, o a las que encontréis.
  • Subir al view point.
  • Ir a los hotsprings, o aguas termales. También hay varios, nosotros encontramos unos que estaban vacíos de turistas. Una gozada.
  • Visitar el mercado nocturno de Pai. Muy hippie, barato e interesante.
  • Hacerte un masaje por 5 euros.
  • Cenar cerca del río, muy bonito.
  • Probar una clase de Muay Thai.